jueves, 22 de diciembre de 2016




Los Estilos de Entrenador
y
sus características





La definición del término entrenador en el ámbito del fútbol, según la FIFA, es la siguiente:

“El entrenador es la persona que se encarga de formar, dirigir, aconsejar, corregir, ayudar a los Jugadores, mediante el entrenamiento, preparándolos para la vida y para un buen rendimiento deportivo. El entrenador es un especialista de la dirección técnica y táctica, del desarrollo sicológico y físico del jugador. Sus tareas pueden ampliarse, en función de sus competencias.”

A lo largo de los años la metodología del entrenador ha jugado un papel muy importante en los procesos de entrenamiento y aún más en los procesos formativos.
Teniendo claro el concepto de entrenador, se pueden analizar ahora las clasificaciones del entrenador;

El Dr. Muñiz clasifica a los entrenadores en 2 grupos:
  • Entrenadores de Desarrollo: Toma el deporte como una oportunidad pedagógica por ello aparte de fortalecer los hábitos deportivos se preocupa por la educación de sus deportistas, siendo para él la persona lo más importante y no el reconocimiento personal por logros deportivos; este tipo de entrenador respeta al niño/a-joven en lo personal y en lo deportivo, logrando así ganarse el cariño de sus deportistas.
  • Administradores de Cargas: Por otro lado, este es aquel que por encima de todo solo le importa mejorar el nivel de rendimiento de sus deportistas, aunque para ello tenga que pasar por encima de características biológicas, psicológicas, de edad y el adecuado desarrollo de los mismos; es aquel entrenador que es monótono en sus sesiones y no permite el disfrute de la práctica deportiva a sus niños/as-jóvenes, le interesa la victoria a cualquier precio, no preocupándose de ninguna manera por el desempeño personal, social y cognitivo de sus discípulos.
Entrenar implica una gran responsabilidad, ya que el entrenador debido al cargo tan importante que ocupa, siempre es observado de forma minuciosa; su conducta, su vocabulario, su comportamiento e incluso sus gestos, serán foco de atención de la sociedad en general; se es entrenador en todo momento, durante los encuentros deportivos y al finalizarlos, dentro del club deportivo y también fuera de él; es por ello que todo lo que haga el entrenador es considerado como un mensaje y como una conducta modelo, por parte de sus deportistas, de allí que deba ser un modelo a seguir. En la labor de transmitir valores mediante el deporte, el entrenador deberá tener una serie de atributos indispensables: credibilidad, humildad y coherencia (Perasso, 2011).

En este orden de ideas, es necesario tener presente que el niño-deportista es el centro de interés del entrenador-educador, cuya misión principal y esencial es garantizar su desarrollo integral, abarcando los ámbitos: deportivo, social, psicológico y educativo. El entrenador debe saber perfectamente lo que quiere transmitir a sus deportistas y debe inculcar tanto a ellos como a sus padres que los éxitos y las derrotas no representan nada cotejado con lo que el fútbol puede transmitir en cuanto a valores humanos y sociales, que contribuirán a la formación del futuro ciudadano, así como a su inserción en la sociedad.

El fútbol puede ser una valiosa herramienta para incorporar valores, tales como la solidaridad, la ayuda mutua, el compartir, el respeto entre otros, todo depende de la preparación y la integralidad del entrenador. Con la claridad del concepto y el papel activo del entrenador en el proceso de formación del deportista se han sintetizado las características más importantes que debe tener un entrenador-formador de fútbol base:

  1. Gusto por transmitir, gusto por dar, gusto por ayudar a los demás; esa debe ser la principal característica del entrenador-formador de fútbol; debe tener vocación.
  2. Promover el deporte no como una manifestación de fuerza, sino como un medio para el desarrollo inteligente y racional del organismo.
  3. Tener una conducta ejemplar con sus compañeros profesionales, árbitros, padres y jugadores, poseer grandes valores y que por ello pueda ser un modelo a seguir por sus deportistas.
  4. Comprender que los niños son niños y no son adultos pequeños; por tanto debe adecuar el deporte e implementar una metodología de trabajo acorde a su desarrollo físico y psicológico.
  5. Transmitir a sus deportistas desde la etapa de iniciación una educación deportiva cuya base sea el respeto a las reglas, a los demás y el juego limpio.
  6. Preocuparse más por estimular a sus jugadores que por enseñar, desarrollando un proceso que favorezca el desarrollo de la creatividad, respetando las individualidades psicológicas, intelectuales y motoras de los niños/as.
  7. Fomentar a los niños/as-deportistas una mentalidad basada en el gusto por jugar y la voluntad de progresar y no en el ganar títulos a toda costa.
  8. Tener amplio conocimiento de los medios, métodos, principios y estilos de entrenamiento orientado a las edades infantiles, para su adecuada aplicación.
  9. Dar a sus jugadores durante la sesión la posibilidad de sentirse “profesores”, conocedores de su deporte, aplicando métodos activos que permitan mayor interacción entrenador/a-jugador/a, logrando así el desarrollo de la creatividad de los mismos.
  10. Saber escuchar, estando atento no solo a los éxitos, sino también al problema que se pudiere presentar, mantener constante comunicación con sus deportistas, dándole confianza y seguridad.
Aplicando estos principios el entrenador-formador de fútbol base se re-define en dos palabras: maestro y amigo; pues el maestro es aquel que instruye, motiva y educa y el amigo es aquella persona que siempre lo puede escuchar brindándole su apoyo incondicional.
El entrenador-formador debe asumir grandes responsabilidades, su rol es muy importante, pues de su buen trabajo en la base depende el futuro deportivo, motriz, personal y cognitivo de los niños; de allí que recaiga en ocasiones tanta presión de los padres sobre su trabajo y sobre la forma de desarrollar el mismo. Se espera del entrenador que hable poco y estimule más, ofrezca variedad de actividades lúdico-formativas, no tenga preferencias entre sus jugadores y que sepa motivar a su grupo adecuadamente. Ahora cabe cuestionarse ¿Qué tipo de entrenador soy?

MODELOS GENERALES DE ENTRENADOR
Entrenador Formador y Super-entrenador

ENTRENADOR FORMADOR:




  • Tiene interés porque todos sus deportistas participen
  • Su objetivo principal es enseñar la dinámica del juego, inculcar unos valores que serán de gran utilidad en el futuro.
  • Trata de trasmitir una idea de juego en donde se potencie la utilización de todos los carriles del campo, con constantes cambios de orientación.
  • En la salida de balón, a la hora de sacar de portería siempre dirá que sea en corto, de forma combinativa. Potencia el juego colectivo, prevaleciendo el pase corto.
  • Otorga el derecho a fallar a sus jugadores ofreciendoles la posibilidad de asumir riesgos. El error como un aliado del aprendizaje.

Son entrenadores que se fijan en las capacidades técnico-tácticas de los niños/as, y pensando en sus cualidades y potencial para el futuro y no solo del presente. Tienen una característica que les honra, y es que cuando ganan deja el protagonismo a los niños/as y cuando pierden da la cara y no se esconde. Disfruta prudentemente con los goles de su equipo, y mucho más con las conquistas conseguidas a nivel de construció de juego. Su forma de evaluación es a través de la observación del modelo de juego de sus niños/as.

SUPER-ENTRENADOR:


  • 8 o 11 son los elegidos y el resto de chicos/as están allí para dar recambio a los “cracks” si fuese necesario.
  • Su objetivo primordial es ganar, sea como sea. Transmite una idea de juego directo, por el carril central, acumulando jugadores en dicho carril.
  • En la salida de balón, obligará a sacar siempre en largo, preocupándose continuamente de que el balón se encuentre lo más lejos posible de su portería.
  • Potencia el juego individual, prevaleciendo pases largo para buscar jugadas individuales y trata de que sus jugadores asuman los menos riesgos posibles. Si el balón está en su sector defensivo, obliga a sus jugadores a quitársela de encima y evitar posibles errores de control/pase que le puedan ocasionar un gol en contra.
  • Se fijará en la fortaleza física de los niños, para buscar el máximo rendimiento actual.
Es un entrenador que le gusta sacar pecho cuando ganan, en cambio busca excusas en las derrotas. Celebra desmesuradamente cada gol del equipo. Su forma de evaluar a sus jugadores/as es a través del resultado.

OTRA CLASIFICACIÓN DE ENTRENADORES MÁS ESPECÍFICA

Tipo 1.
EL ENTRENADO AUTORITARIO: (El más común que vemos, no sólo en el fútbol base sino en categorías superiores).


  • Se caracteriza por ordenar y mandar.
  • Solo le importa ganar.
  • Es el único que toma las decisiones.
  • Se conoce o se enseña solo una verdad y una forma de ver las cosas.
  • El Profesor-Entrenador es dueño exclusivamente del conocimiento.
  • No hay una discusión ni cuestionamiento de lo que se enseña.
  • No hay retroalimentación entre el deportista y el profesor o entrenador.
  • El deportista no entiende lo que esta aprendiendo y por eso no sabe para que hace lo que hace.
  • El deportista no llega a digerir el conocimiento que se le enseña y le será mas difícil poder aplicarlo.
  • El Profesor-Entrenador está siempre por encima de sus deportistas.
  • El conocimiento es vertical (de arriba hacia abajo solamente).

Parten de modelos tradicionales e históricos (Modelo Cartesiano), surgieron en épocas donde solo se valoraba el respeto basado en el miedo, muy comúnmente usadas en la religión y en instituciones ligadas al ejército y donde interesaba que hubiera poco cuestionamiento.
  • Se maneja por normas de rigidez (sanciones, gritos, charlas constantes, enfrentamientos).
  • Es el clásico sargento de hierro o mister de látigo.
  • Genera normalmente mal ambiente en el grupo.

    Tipo 2. EL ENTRENADOR COOPERATIVO-DEMOCRÁTICO:
Se caracteriza por siempre asumir sus responsabilidades de dirección y liderazgo, pero no por eso deja de compartir la toma de cierto tipo de decisiones en las que todos los miembros del equipo participan.


  • Intenta hacer ver una forma más relativa de lo que enseña.
  • Es abierto y comunicativo.
  • El conocimiento es retro-alimentativo, se discute, se cuestiona dicho conocimiento.
  • Crea un buen ambiente dentro del grupo.
  • Sus normas deben ir dirigidas con fines prácticos, y no se deben convertir las normas en aspectos más importantes que los contenidos y objetivos de los entrenamientos.
  • Intenta que el deportista entienda lo que esta haciendo para que dicho conocimiento forme parte de él y pueda desarrollarlo en cualquier situación.
  • Puede parecer haber cierta indisciplina, desde afuera, especialmente cuando es evaluado el proceso por una persona con una visión clásica tradicional autoritaria.
Las normas de institución para la cual se trabaja deben ser claras, pero las normas deben tener además un significado de acuerdo a su relevancia (No es lo mismo olvidar la camiseta de entrenar que robar en el vestuario, por ejemplo, o lastimar a un compañero a propósito). 

Tipo 3. EL ENTRENADOR SUMISO-ROMÁNTICO:



  • Suele ser blando, tranquilo, apático.
  • Suele actuar o trabajar con el grupo muy poco, limitándose a alentar a los jugadores y observar desde fuera tanto los entrenamientos como los partidos.
  • No tiene mucha influencia sobre el futbolista.
  • Se abstiene de tomar decisiones.
  • Existe en el grupo normalmente demasiada apatía, conformismo y relax.

Aspectos Positivos: Maneja bien el vestuario y suele ser respetado por su edad. Da cierta libertad a las estrellas del equipo y los sabe manejar con “mano izquierda”. Aspectos Negativos: Existe en el equipo excesiva apatía y relax.
A modo de conclusión:

Según cada tipología y en relación a los futbolistas tenemos que:
El entrenador TIPO 1, sería bueno para jugadores indisciplinados, individualistas y elementos no habituados a cumplir con determinadas normas de comportamiento. El entrenador TIPO 2, sería el apropiado para jugadores de calidad, creativos y con talento. Y el entrenador TIPO 3, es el que mejor encajaría con jugadores veteranos y con los llamados “cracks”.

EL ENTRENADOR IDEAL.

La pregunta del millón es la de siempre, ¿Qué estilo es el mejor?

Resumiendo, lo ideal sería un entrenador que reuniera las cualidades positivas de cada estilo, por ejemplo:

  • La Disciplina y el Orden del TIPO 1.
  • El Diálogo y la Capacidad de Comunicación del TIPO 2.
  • La Experiencia y Veteranía del TIPO 3.
Al final el que reúna más cosas buenas de una y otra tipología sería el entrenador que podríamos considerar más completo, aunque eso va en función de aspectos que van íntimamente relacionados con el individuo y su propia personalidad y carácter, es decir, esto se tiene o no se tiene por que se nace con ello, aunque todo es susceptible de aprendizaje y mejora.

Si me preguntaran cual es para mí el mejor tipo de entrenador contestaría lo siguiente:

EL MEJOR ENTRENADOR ES AQUEL AL QUE SIEMPRE LE RENUEVAN SU CONTRATO PARA LA TEMPORADA SIGUIENTE.

Videos Relacionados:

https://www.youtube.com/watch?v=Few7FNyli0Q&t=685s

https://www.youtube.com/watch?v=jGdb67Q4S7Y&t=236s


Bibliografía:

Martens, R.& Otros (2002). EL ENTRENADOR DE ÉXITO. Editorial Paidotribo.
Santiago C.(1985). HOMBRES PARA EL FUTBOL. Editorial Gymnos.
Fernández, J.L.S. (1999). EL ENTRENADOR: Diferencias individuales en estilos de personalidad y liderazgo. Revista El Entrenador Español de Fútbol.


martes, 29 de noviembre de 2016


Planificación en el fútbol




La planificación del entrenamiento es una de las claves para optimizar el rendimiento deportivo de los jugadores. Tal y como indica Navarro "es un instrumento fundamental en la gestión del rendimiento deportivo, ya que las estructuras de la planificación, las formas de organización del entrenamiento y sus contenidos conforman una estrecha ligazón con la dinámica de rendimiento pretendida".

Debido a la importancia que se le concede a la planificación, la evolución del proceso de entrenamiento deportivo ha ido asociada al desarrollo de diversos modelos a lo largo de la historia por parte de muchos autores como Matveev, Verjoshanski o Tschiene. Si bien cada modelo ha tenido unas características propias, el objetivo común siempre ha sido el posibilitar una evolución controlada del deportista, alterando los factores responsables de su eficacia de una forma racional para encaminar sus adaptaciones en el sentido deseado.

A pesar de la existencia de diversos modelos, a la hora de planificar el entrenamiento de los deportes de equipo nos encontramos con que dichos modelos tienen poca aplicación, ya que en su origen fueron desarrollados para deportes de carácter únicamente individual.

La problemática de la planificación en los deportes de equipo.

   Las características propias de los deportes colectivos, y en este caso del fútbol, condicionan en gran medida la labor del entrenador a la hora de planificar, ya que este se encuentra sujeto a aspectos como el gran número de competiciones que se dan a lo largo de la temporada, la posición del equipo en la tabla o la existencia de lesiones en el equipo.

A consecuencia de esto, durante el proceso de entrenamiento existe la disyuntiva de si entrenar para poder competir el siguiente fin de semana o si, por el contrario, preparar verdaderamente a sus jugadores para que puedan obtener un alto nivel de condición física y prevenir la aparición de lesiones como resultado de solo jugar y no entrenar.

Dada esta problemática se admite de forma consensuada que los modelos de planificación tradicionales no están enfocados a deportes de equipo, en los que se exige la participación continua en competiciones, manteniendo el rendimiento deportivo alto, en condiciones distintas y en intervalos de tiempo mantenidos.

A raiz de todo lo comentado, se han ido desarrollando nuevos modelos de planificación enfocados al desarrollo de microestructuras acordes a la realidad competitiva del fútbol. El objetivo principal de estos modelos no es mejorar el rendimiento mediante el logro de elevados estados de forma, sino el conseguir mantener un equilibrio físico durante el mayor tiempo posible. Por ello cobra importancia realizar una planificación basada en el calendario de competiciones, que permita afrontar cada partido en estado de supercompensación según el valor competitivo que se le otorgue a cada encuentro, pudiendo mantener así un elevado nivel de rendimiento.

De esta forma, en el diseño de las microestructuras de entrenamiento se han producido cambios metodológicos, pasando de los modelos tradicionales o clásicos a modelos de planificación contemporáneos en los que se priorizan las cargas específicas sobre las generales, la intensidad sobre el volumne, y los factores técnico-tácticos sobre los condicionales.

En mi planificación no voy a mostrar cada una de las sesiones de entrenamiento. Simplemente mostraré la estructura de una hipotética temporada. En la próxima entrada mostraré una sesión tipo de cada uno de los tipos de microciclo que añado en la planificación.

  VER   Planificación Rober lago     


martes, 22 de noviembre de 2016

O fútbol é maxia.

Chamado o Deporte rei, convírtese nunha auténtica relixión para os habitantes de todo o planeta. O fútbol é tradición e un estilo de vida, arraigado por completo as illas británicas, donde atopamos a súa orixe do que hoxe coñecemos coma fútbol moderno. Contan as lendas que xa no século XII, o monarca Ricardo Corazón de León e o caudillo musulmán Saladino se batían en duelos a través dun partido con pelota polos conflictos das propiedades da Terra Santa.

Espandido polos mariñeiros británicos hacia o Atlántico, a semente do fútbol foi sembrada na antiga Onuba, cidade donde se fundaría o conxunto decano de España, o Huelva Recreation Club. Co paso do tempo a febre do fútbol estendeuse por terra, mar e aire ata puntos insospechados do globo terráqueo. Cada unha das maneiras de vivir, fai do fútbol o deporte máis universal ata agora coñecido. A pasión desmedida en sudamérica, a tradición europea, o furor asiático e a esperanza de milleiras de almas africanas, escravas do balón, conforman a inseparable riqueza futbolística.

Para ben ou para mal, o fútbol atravesa fronteiras. É capaz de unir e dividir a unha mesma nación, capaz de establecer lazos de amizade entre persoas con pouco en común. O fútbol atrapa a nenos/as e transformaos en homes e muleres sans e cheos de valores positivos, ainda que tamén lles vale para uns poucos poder encher as súas carteiras a costa do sentemento de moitos.

Accións baleiras de sentemento, clubes en quebra, estadios obsoletos... son algunhas das peores consecuencias da hexemónica sombra que o capitalismo xera neste deporte acentuadamente no noso país.

O verdadeiro espíritu do fútbol reside nos modestos, nos barrios. Grazas a eses millóns de persoas, que manteñen esa ilusión e aseguran o futuro deste deporte, milleiros de pirañas aliméntanse e desnivelan o deporte.

"A ESENCIA DO FÚTBOL ATÓPASE NA INBORRABLE PEGADA DOS SEUS DEUSES" -Vega, J.A.

O Fútbol é nerviosismo que recorre polas veas a milleiros de persoas antes dun partido, o acto reflexo de cantar un gol, aquel grupo de rapaces que xogan no medio da rúa cun balón, aqueles outros que contemplan entusiasmados o cromo do seu ídolo,etc. O fútbol é o recordo daquela tarde na que por primeira vez pisaste un estadio, a esencia do fútbol atópase na inborrable pegada dos seus deuses, aqueles elixidos para romper os esquemas de calquer estratexia.


A saeta rubia, a firma do Rei, a xerarquía do Kaiser, a fantasía de Cruyff, a man de Deus, a maxia de O´Fenómeno, o inverosímil da Pulga. O fútbol é para minimalistas coma Xavi, guerreiros coma Gatusso, para flacos coma Valerón ou portentos coma Cristiano Ronaldo, o fútbol é para motivadores coma Simeone ou tolos coma Bielsa, e para moitos outros. O fútbol é Felicidade.

Disfrutade deste gran deporte para o ben.

Fotos sacadas do álbum da Axencia Magnum.



















"EL FÚTBOL ES LIBERTAD" - BOB MARLEY


miércoles, 16 de noviembre de 2016

LA EDUCACIÓN EN EL FÚTBOL
(FÚTBOL BASE)

Perfiles de los Padres/Madres en la práctica deportiva

PADRES/MADRES ANTIDEPORTIVOS

El padre fanático: El progenitor se exalta si el árbitro pita en contra del equipo de su hijo o éste sufre una falta...Es aquel que busca la victoria de su hijo por encima de todas las cosas, no respeta las decisiones de los árbitro, utiliza vocabulario inapropiado (incluso contra su hijo), siempre está protestando y ve con buenos ojos las trampas, los engaños o la violencia si ello conlleva la victoria.



El padre deportivamente frustrado: Son padres que han querido destacar en un deporte y no lo han logrado. Son deportistas frustrados y trasladan su frustración a sus hijos. Suelen escoger para sus hijos la actividad en la que ellos han fracasado, sin tener en cuenta las preferencias de los niños/as, lo cual es claramente contraproducente, ya que esta actitud suele provocar rechazo e incluso odio hacia el deporte preferido del padre. Los regalos e incentivos giran entorno a ese deporte, e intervienen tiempo y dinero en formar al niño en una actividad que no siempre es de su agrado.

El padre entrenador: Este perfil de padre, busca en su hijo un deportista de élite. Como norma general obvia el placer del juego por el entrenamiento duro. Este tipo de entrenamiento provoca riesgos fisiológicos y psicológicos ya que ni el organismo ni la mente de un niño/a están preparados para un sobreentrenamiento. También este tipo de padres suelen desatender los consejos de los entrenadores, ya que piensan que todo lo saben.



El padre representante: La figura del manager llevada a la paternidad. En niños que presentan buenas cualidades físicas o deportivas, el padre ofrece "los derechos" deportivos de su hijo a un club o entidad deportiva. En definitiva, hacer negocio a cuenta del hijo. Incluso puede provocar un cambio de equipo del niño, sin tener en cuenta sus preferencias o su grupo de amigos, para fichar por un club que le promete dinero a medio o largo plazo.


El padre Indiferente: Se asocia a padres que le da igual que sus hijos practiquen deporte o no. Simplemente apuntan a los niños a un club deportivo para que pasen tiempo entretenidos mientras ellos realizan otras actividades. La finalidad del padre no es una formación integral y deportiva de su hijo, sino tener tiempo libre a consta de una actividad deportiva.

El padre Sobreprotector: Es el padre que prohíbe a su hijo realizar actividades físicas o deportivas porque son susceptibles de generar lesiones o golpes. Suelen preferir que su hijo juegue al fútbol en la videoconsola que en el propio campo. Y aunque está claro que hay que evitar riesgos en los deportes infantiles, con esta actitud inhiben el derecho fundamental del niño de jugar, de relacionarse y de crecer en un ambiente social, colectivo y grupal.



PADRES/MADRES DEPORTIVOS

El padre deportivo: fomenta la participación, apoyando la actividad física sin violencia, sin faltas de respeto y sin rencor. Padres conscientes de que la actividad física es una forma de interacción con compañeros y trabajo en equipo. En definitiva, padres que ponen los intereses del niño antes que los de ellos mismos, enseñando a sus hijos a ganar con humildad y a perder con deportividad y, además, a respetar las reglas. De esta manera estaremos ayudando a nuestros hijos acrecer sanos física y mentalmente.



     El deporte o la actividad física ha de ser practicada como un juego, de forma individual o en grupo, interaccionando con los compañeros y de un modo habitual. Desde que son bebés los padres pueden favorecer la actividad física, y una vez crecen y muestran interés por practicar deporte, han de ser ese tipo de padres que tratan de apoyarles y acompañarles en sus deportes, adquiriendo nuevos aprendizajes saludables y divertidos.


TRIÁNGULO DEPORTIVO: PADRES, ENTRENADOR Y DEPORTISTA


    En muchos clubes, aunque cada vez con menos frecuencia, muchos entrenadores consideran que los padres deben mantenerse al margen, lo más lejos posible del entorno deportivo de sus hijos. Esto es un grabísimo error, puesto que ellos son el primer espejo de sus hijos, sus modelos de conducta. Esto conlleva mucha responsabilidad puesto que los hijos copian lo que sus padres hacen, debiendo estos de comportarse de una manera ejemplar para facilitar el aprendizaje y la obtención de una serie de valores que van ligados al deporte. Para ello es necesario su colaboración su involucración y que el desarrollo de sus hijos se vea favorecido.
      La psicología deportiva afirma que para que haya colaboración mutua entre los padres y el entrenador es necesaria una buena comunicación, y esta se establecerá en las reuniones convocadas por el entrenador, coordinador o club. Es muy importante que los padres entiendan de manera correcta los términos colaboración e involucración, si favoreciendo el desarrollo deportivo y educativo de sus hijos y no perjudicando y dando mal ejemplo a los mismos.

     En estas reuniones, es muy importante que el entrenador tenga bien preparados los puntos y objetivos de las mismas. Se realizarán de 2 a 3 reuniones por temporada. Una al comenzar la pretemporada, otra en mitad de temporada y otra al final. La primera reunión cobra mucha importancia puesto que en ella se va a informar a los padres de aspectos generales; objetivos, normas, posibles dificultades, de como debe ser la relación padres-entrenador, la filosofía del entrenador en entrenamientos y partidos, etc. Es un paso muy importante para abrir una vía de comunicación permanente y evitar “malos rollos”. Podrán establecerse otras reuniones en el caso de que surja cualquier contra tiempo, problemas internos o por motivos extra-deportivos como pueden ser comidas del grupo en partidos lejos de casa o algo por el estilo.

     El entrenador debe dejar claro a los padres cuales son los objetivos del club en estas edades tempranas, para que entiendan perfectamente la finalidad de la práctica deportiva de sus hijos y dejándoles claro quien manda.

    OBJETIVO (FUTBOL BASE)


  1. El objetivo NO ES GANAR.
  2. Jugar. El principal motivo por el que su hijo/a practica fútbol es porque le gusta.
  3. Otros objetivos son el socializarse con otros chicos/as, aprender a trabajar en equipo, llevar un estilo de vida saludable.
IMPORTANTE: El fútbol tiene que ser escogido por el niño/a y no por sus padres, pues al parecer las primeras dificultades es más probable que abandonen.

 NORMAS

      PARA EL JUGADOR/A:
  1. Los valores en los que hay que pedir implicación a los jóvenes futbolistas son: Disciplina, puntualidad, respeto, compañerismo, esfuerzo, deportividad y compromiso.
  2. Colaboración en la colocación y recogida del material así como el respeto por el mismo.
  3. Es muy importante que los jugadores/as tengan buenos hábitos de higiene de su propio cuerpo, como dejar los vestuarios limpios y recogidos.
     PARA EL PADRE/MADRE:

      Algunos padres/madres desde la grada se convierten en entrenadores/as. Los padres no son entrenadores, ni pueden quitar autoridad al entrenador/a de su hijo/a. Nunca pueden desacreditar al entrenador/a, por que deben educar en el respeto si quieren que el fútbol sea una actividad verdaderamente educativa para sus hijos/as.
     Pero además conllevaría distracciones en el chico/a por no saber a quien atender si a los padres o al entrenador, confusión en la toma de decisiones, baja capacidad de concentración, en general rendimiento deportivo bajo y lo que es peor: no disfrutarían del fútbol.
    Los padres deben de ser elementos pacificadores no conflictivos. Muy importante inculcarles el respeto a los árbitros, que son la máxima autoridad en el campo y a los que sus hijos/as deben de respetar todas sus decisiones aun siendo estas erróneas. Es posible que los árbitros aún estén aprendiendo y lo normal es que se equivoquen. Los padres deben tener en cuenta que el respeto a la autoridad, al reglamento del fútbol y el superar adversidades les va servir a sus hijos/as en su vida diaria en la escuela y en un futuro en sus trabajos.

    “Si como padre o madre desea sumar”, se deberá tener en cuenta lo siguiente:

POR LO GENERAL:
  1. No de órdenes, no critique. Solo apóyele, anímele, gane o pierda, juegue bien o cometa errores. “Disfruta del viaje, y deja de preocuparte por la victoria y la derrota” Marr Biondi.
  2. Respete a todas las figuras que participan en la comunidad deportiva: entrenador, árbitros, otros técnicos, compañeros, adversarios y demás personal del campo…
IMPORTANTE: En estas edades inculcar el respeto es primordial.

EL DIA DEL PARTIDO:
  1. Debe de ser como una fiesta para la familia, a la que se va a disfrutar a pasarlo bien.
  1. No presionar al niño/a, sino dar ánimos y apoyo desde la grada independientemente del resultado, valorando su esfuerzo.
  1. Respetar a los rivales, a los entrenadores/as, a los padres del rival, evitar comentarios inapropiados.
  1. Las cuestiones técnicas y tácticas dejarlas en manos del entrenador/a.
  1. No criticar errores de los jugadores/as. Solamente dedicarse a animar y apoyar el equipo. Modifique su manera de animar. No se trata de corregir al niño, sino de reforzarlo.

DESPUÉS DEL PARTIDO:
  1. Los chicos/as tienen una autonomía autosuficiente con lo cual los padres esperarán fuera del vestuario, tanto en los entrenamientos como en los partidos. Salvo alguna circunstancia especial.
  2. No realizar ningún tipo de crítica, ni a su entrenador, ni a sus compañeros ni a los árbitros. No inculque expectativas falsas a su chaval, como decirle que es un campeón, que es el mejor y que si se esfuerza podrá llegar donde quiera.
  1. No sacar lista de errores de su hijo, sino felicitarle por su esfuerzo, escucharle y apoyarle. Y recuerde que su hijo hace deporte para divertirse él, no para que lo haga usted.
  1. Animarles a que sigan entrenando y mejorando.
  1. Si se quiere comentar algo con el entrenador/a de algún detalle del partido esperar al primer entrenamiento de la semana para hablar con tranquilidad.